El acceso tanto a la compra como al alquiler de una vivienda, se ha convertido en los últimos tiempos en un verdadero problema.
En lo que se refiere a la compra de una vivienda , el primer problema que nos encontramos en la escasez de producto. Esto combinado con el segundo, que es el precio desorbitado que tienen los inmuebles en la actualidad , hace que querer comprarse una casa, sea toda un aventura.
Ha habido una falta absoluta de previsión en lo que respecta a la construcción de nuevas viviendas. En los últimos años se ha construido muy poca vivienda nueva , sin embargo la demanda de viviendas en las grandes urbes ha crecido de una manera espectacular. La escasa oferta ante la ingente demanda ha hecho que los precios del metro cuadrado de vivienda en las grandes ciudades sea muy alto y , por ahora , sin expectativas de que baje. Lo que supone que para poder optar a la compra de una vivienda, hay que tener de salida, una cantidad importante de dinero para poder dar la entrada y acceder a la financiación de la misma.
En otras épocas cuando la compra de una vivienda suponia un esfuerzo titánico , se optaba por el alquiler. Pero en los últimos años , debido en gran parte a las políticas sobre vivienda que se están practicando que han supuesto que miles de viviendas dedicadas a alquiler de larga duración hayan sido retiradas de este mercado y ofrecidas para otro tipo de alquiler , como el turísticos o de corta duración o incluso convertidas en los llamados coliving, alquilar una vivienda es tan difícil e incluso más caro, que intentar compara una.
Seguiremos atentos a la actualidad , pero en tanto en cuanto no se cambien algunas cuestiones estructurales , el problema estará lejos de resolverse.