Reproducimos este articulo que hemos escrito para una plataforma, con gran éxito de acogida.

  Firmado por Belén Peña e Ignacio Olivares.  

ARRENDAMIENTO

Arranca el año con los alquileres de vivienda en máximos históricos y sin que parezca que vayan a moderarse. Muchos son los que se preguntan el porqué de esta escalada al alza en el precio del alquiler.

Hay un factor que creemos que ha sido el principal, aunque no el único desencadenante del aumento meteórico de los precios de las viviendas en arrendamiento, porque ha provocado una contracción de la oferta del parque de viviendas en alquiler que algunos operadores estiman en un 30%.

Y ese factor no es otro que la intervención del gobierno aprobando un paquete de medidas anti crisis que afecta directamente a las viviendas en alquiler como son: Topar la subida de la renta en el 2% durante todo el 2023, lo que supone no poder actualizar el alquiler según el IPC de los últimos doce meses, perdiendo claramente poder adquisitivo el arrendador, que advierte cómo todo lo demás sube. Establecer una prórroga automática del contrato de arrendamiento de la vivienda habitual durante seis meses para todos aquellos contratos que expiren antes del 30 de junio del presente año. Amparar bajo el llamado escudo social, los procedimientos de desahucio y de los lanzamientos, aumentando la lentitud en este tipo de procedimientos que debían ser rápidos, según la propia Ley de Arrendamientos Urbanos. Todo ello, junto con el momento económico que vivimos, ha supuesto que muchos propietarios de viviendas se lo piensen dos veces antes de sacar el inmueble al mercado de alquiler, y de sacarlo, endurecen las condiciones del arrendamiento.

Estas medidas no son novedosas y fueron adoptadas por el Estado como extraordinarias en tiempo de pandemia. Se nos plantea el dilema, de si son apropiadas para aplicarse ahora que vivimos tiempos complejos, pero en nada similares a la época vivida a raíz del Covid-19.

El tiempo dirá si seguir aplicando este paquete de medidas es eficaz o si por el contrario el impacto que van a tener en el mercado inmobiliario va a ser negativo, produciendo como parece una contracción en la oferta.    

  COMPRAVENTA

La inflación, el miedo a una posible recesión, la subida de tipos de interés, que aún no ha llegado a su techo y que supone un encarecimiento del dinero, por lo que el acceso a una hipoteca se hace más caro y más difícil, están afectando directamente a la compra de viviendas.
 
Aunque todo apunta a que el precio de las viviendas se mantendrá elevado -al menos los primeros nueves meses del año- se espera para el otoño una estabilización de los mismos e incluso un lento reajuste que supondrá bajadas en zonas muy localizadas, y que las operaciones que estén en curso se ralenticen.   Comparación de los factores clave en los dos últimos
expansivos del mercado inmobiliario español
 

  CONYUNTURA

El mercado inmobiliario está inmerso en una profunda transformación. La pandemia ha cambiado el diseño interior y exterior de las viviendas, afectando también a las oficinas que deben transformarse y adaptarse a las nuevas necesidades y formas de trabajar.

Incluso han nacido nuevas formas de alquiler, que van desde el build to rent, al coworking, student housing, senior living, etc.

Se habla mucho ahora de la digitalización del sector, de real estate flex, de entornos híbridos, de dar servicios smart, etc. Si todo este proceso de cambio culmina con una reconfiguración del sector sin que se produzca una severa crisis sino, a lo más, una pequeña recesión o contracción en el mercado, el sector inmobiliario será en el futuro uno de los mercados más atractivos para invertir. Y no solo para los grandes operadores, sino también para los inversores de perfil independiente, privados, que tengan interés por diversificar y ambición de rentabilidad.